Señor, ten piedad. Cristo, ten piedad. Señor, ten piedad. ¡Cristo, óyenos!. ¡Cristo, escúchanos!. Dios, Padre celestial, ten piedad de nosotros. Dios, Hijo, redentor del mundo, ten piedad de nosotros. Dios, Espíritu Santo, ten piedad de nosotros. Santísima Trinidad, un solo Dios, ten piedad de nosotros. Santa Ana, ruega por nosotros, descendente de la familia de David, hija de los patriarcas, fiel esposa de San Joaquín, Madre de María, la Virgen Madre de Dios, amable madre de la Reina del Cielo, abuela de nuestro Salvador, amada de Jesús, María y José, instrumento del Espíritu Santo. Ricamente dotada de las gracias de Dios, ejemplo de piedad y paciencia en el sufrimiento, espejo de obediencia, ideal del autentico feminismo, protectora de las vírgenes, modelo de las madres cristianas, protectora de las casadas, guardián de los niños, apoyo de la vida familiar cristiana, auxilio de la Iglesia, madre de misericordia, madre merecedora de toda confianza, amiga de los pobres. Ejemplo de las viudas, salud de los enfermos, cura de los que sufren del mal. Madre de los enfermos. Luz de los ciegos, voz de quienes no pueden hablar, oído de los sordos, consuelos de los afligidos, alentadora de los oprimidos, alegría de los ángeles y Santos, refugio de los pecadores, puerto de salvación, patrona de la buena muerte, auxilio de cuantos recurren a ti, cordero de Dios que quitas el pecado del mundo, perdónanos Señor, cordero de Dios que quitas los pecados del mundo, escúchanos Señor, cordero de Dios que quitas los pecados del mundo, ten piedad de nosotros, ruega por nosotros buenísima Santa Ana, para que seamos dignos de las promesas de Cristo. Oremos: Dios todopoderoso y eterno te has complacido en escoger a Santa Ana para que de ella naciera la Madre de tu amado hijo. Haz que cuantos la honramos con especial confianza podamos, por su intercesión, alcanzar la vida eterna. Te lo pide por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
Señor, ten piedad de nosotros. Cristo, ten piedad de nosotros. Señor, ten piedad de nosotros. Cristo, óyenos. Cristo, escúchanos. (Después de cada frase se dice: "ten piedad de nosotros") Dios, Padre Celestial. Dios Hijo, Redentor del mundo, Dios, Espíritu Santo, Santísima Trinidad, que eres un solo Dios. Corazón de Jesús, Hijo del Eterno Padre, Corazón de Jesús, formado en el seno de la Virgen Madre por el Espíritu Santo, Corazón de Jesús, unido sustancialmente al Verbo de Dios, Corazón de Jesús, templo santo de Dios, Corazón de Jesús, tabernáculo del Altísimo, Corazón de Jesús, casa de Dios y puerta del cielo, Corazón de Jesús, horno ardiente de caridad, Corazón de Jesús, santuario de la justicia y del amor, Corazón de Jesús, lleno de bondad y de amor, Corazón de Jesús, abismo de todas las virtudes, Corazón de Jesús, digno de toda alabanza, Corazón de Jesús, Rey y centro de todos los corazones, Corazón de Jesús, en quien se hallan todos los tesoros de la sabiduría, y de la ciencia, Corazón de Jesús, en quien reside toda la plenitud de la divinidad, Corazón de Jesús, en quien el Padre se complace, Corazón de Jesús, de cuya plenitud todos hemos recibido, Corazón de Jesús, deseado de los eternos collados, Corazón de Jesús, paciente y lleno de misericordia, Corazón de Jesús, generoso para todos los que te invocan, Corazón de Jesús, fuente de vida y santidad, Corazón de Jesús, propiciación por nuestros pecados, Corazón de Jesús, triturado por nuestros pecados, Corazón de Jesús, hecho obediente hasta la muerte, Corazón de Jesús, traspasado por una lanza, Corazón de Jesús, fuente de todo consuelo, Corazón de Jesús, vida y resurrección nuestra, Corazón de Jesús, paz y reconciliación nuestra, Corazón de Jesús, víctima por los pecadores, Corazón de Jesús, salvación de los que en ti esperan, Corazón de Jesús, esperanza de los que en ti mueren, Corazón de Jesús, delicia de todos los santos, Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, -perdónanos Señor. Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, -ten piedad de nosotros. -Jesús, manso y humilde de Corazón, haz nuestro corazón semejante al tuyo. Oh Dios todopoderoso y eterno, mira el corazón de tu amantísimo Hijo, las alabanzas y satisfacciones que en nombre de los pecadores te ofrece y concede el perdón a éstos que piden misericordia en el nombre de tu mismo Hijo, Jesucristo, el cual vive y reina contigo por los siglos de los siglos. Amén. {mospagebreak} Te suplicamos, Señor, derrames tu gracia en nuestras almas para que los que por el anuncio del ángel, hemos conocido la Encarnación de tu Hijo, Jesucristo, por los méritos de su pasión y de su cruz, seamos llevados a la gloria de su resurrección. Por el mismo Jesucristo nuestro Señor. Amén. Pueden añadirse las siguientes oraciones: | Por las necesidades de la iglesia y del estado. Padrenuestro. Avemaría y Gloria. Por la persona e intenciones del Santo Padre y el obispo. Padrenuestro. Avemaría y Gloria. Por las benditas almas del Purgatorio. Padrenuestro. Avemaría. Descansen en paz. Amén. |
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Señor, ten piedad. / Señor, ten piedad. Cristo, ten piedad. / Cristo, ten piedad. Señor, ten piedad. / Señor,ten piedad. Santa María, Madre de Dios, / Ruega por nosotros. San Miguel, / Ruega por nosotros Santos ángeles de Dios, / Rogad por nosotros. San Juan Bautista, / Ruega por nosotros. San José, / Ruega por nosotros. Santos Pedro y Pablo, / Rogad por nosotros. San Andrés, / Ruega por nosotros. San Juan, / Ruega por nosotros. Santa María Magdalena, / Ruega por nosotros. San Esteban, / Ruega por nosotros. San Ignacio de Antioquia, / Ruega por nosotros. San Lorenzo, / Ruega por nosotros. Santas Perpetua y Felicidad, / Rogad por nosotros. Santa Inés, / Ruega por nosotros. San Gregorio, / Ruega por nosotros. San Agustín, / Ruega por nosotros. San Atanasio, / Ruega por nosotros. San Basilio, / Ruega por nosotros. San Martín, / Ruega por nosotros. San Benito, / Ruega por nosotros. Santos Francisco y Domingo, / Rogad por nosotros. San Francisco Javier, / Ruega por nosotros. San Juan María Vianney, / Ruega por nosotros. Santa Catalina de Siena, / Ruega por nosotros. Santa Teresa de ávila, / Ruega por nosotros. San Raimundo de Peñarfort, / Ruega por nosotros. Santos y Santas de Dios, / Rogad por nosotros. Muéstrate propicio, / Líbranos, Señor. De todo mal, / Líbranos, Señor. De todo pecado, / Líbranos, Señor. De la muerte eterna, / Líbranos, Señor. Por tu encarnación, / Líbranos, Señor. Por tu muerte y resurrección, / Líbranos, Señor. Por el envío del Espíritu Santo, / Líbranos, Señor. Nosotros, que somos pecadores, / Te rogamos, óyenos. Jesús, Hijo de Dios vivo, / Te rogamos, óyenos Cristo, óyenos / Cristo, óyenos. Cristo, escúchanos. / Cristo, escúchanos.
Así como la lluvia penetra en una casa mal techada, de la misma manera las pasiones dominan a aquel cuya mente es indolente. Aquél que es diligente, atento, cuyos actos son puros, que obra con prudencia, posee el dominio de sí mismo, ése acrecentará su gloria. Como un arquero endereza su flecha así enderezará el sabio su mente inestable y vacilante, la cual es difícil de dominar, difícil de vigilar. Ni madre, ni padre, ni pariente alguno harán tanto como una mente bien dirigida. Uno no debe advertir las faltas de los demás, ni tampoco juzgar sus actos o negligencias, sino ser consciente de los propios actos, faltas y negligencias. Una mano sin heridas puede tocar veneno; el veneno no afecta al que no tiene heridas; tampoco existe el mal para aquel que no comete malas acciones. El hombre de cortos alcances envejece como el buey, aumenta de peso y decrece su saber. Considera este mundo como una burbuja, un espejismo, pues si así lo consideras, el rey de la muerte no te verá. Un hombre no es docto porque hable mucho. Aquél que es paciente, está libre del odio y del temor y a ése se le puede llamar docto. La moderación en el lenguaje, el dominio de la mente y la abstinencia, son los tres medios de acción que permiten alcanzar el Sendero que los sabios han conocido. Están siempre alerta y despiertos los discípulos de Gotama, que día y noche, hallan su deleite en la meditación. Si os es dable encontrar un compañero prudente, probo, sabio, vivid en su compañía pues con él venceréis todos los peligros. Ya sea en una aldea, un bosque, una llanura, una colina o dónde sea que vivan los Arahates, ése es, en verdad, un lugar delicioso. El que en busca de su propia felicidad, no castiga o mata a seres que también desean la felicidad, hallará la felicidad después de la muerte. Es poco frecuente hallar en este mundo un hombre que, refrenado por la modestia, evita el reproche, tal como el caballo de pura sangre elude el látigo
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