La palabra exorcismo viene del griego ᾽εξορκισμόζ que hace referencia a conjurar. Otras palabras griegas de donde proviene su sentido pueden ser orkós (juramento, testigo de un juramento) y orkízo (hacer jurar) ya que el griego exorkismós no es común al griego clásico y su origen está en medios eclesiásticos. El exorcismo es un ritual o liturgia mediante el que se pretende expulsar o destruir a un ente sobrenatural que supuestamente ha tomado posesión o control de un objeto físico o ser vivo.
Estos entes, dependiendo de las creencias de los implicados, pueden ser demonios, espíritus malignos, brujos, etc. El objeto de la posesión puede ser una persona o animal, objetos e incluso lugares como pueblos o casas (poltergeist). La posesión puede ser total (el ente toma control de las funciones del poseído, puede moverse, hablar, etc, a través de la víctima) o parcial (en la que el ente utiliza al poseído para alguna actividad concreta, como los íncubos o súcubos, que mantienen relaciones sexuales con la víctima mientras ésta duerme).
El exorcismo está presente en la mayoría de las grandes religiones, incluyendo el cristianismo, el judaísmo y el islamismo.