Te busco en todas mis auroras y crepúsculos, extiendo hacia ti mis manos y mi faz. Hacia ti clamo con el corazón sediento, como el mendigo que pide junto a mi puerta y mi umbral. Las alturas no pueden servirte de morada, Tú resides dentro de mÃ. Yo, en verdad, escondo en mi corazón tu glorioso nombre, mientras mi amor por ti rebosa hasta traspasar mi boca. Por eso ensalzaré yo el nombre del Señor, mientras el aliento de Dios esté en mà vivo.



Twitter
Myspace
Mister Wong
Bookmarks.cc
Digg
Del.icio.us
Slashdot
Netscape
Furl
Yahoo
Technorati
Newsvine
Googlize this
Blinklist
Facebook
Wikio
Diggita